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domingo, 9 de septiembre de 2012

Resumen V

Menú exprés: "El Club de los Imberbes (5)".
- Presenta: Omar Hamido
- Poeta invitado: Ángel Rodríguez
- Poeta muerta: Idea Vilariño
- Batalla: Omar, Alba, Alberto, Sara y Vanesa.
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Tras el poco éxito de las lecturas matutinas, esta vez, decidimos hacerlo por la tarde, aunque fuera al aire libre (ya que no teníamos otro sitio...)

Llegamos un poco tarde, y tardamos bastante tiempo en encontrar a Ángel Rodríguez, nuestro barbudo invitado, en la inmensidad del parque del Bulevar.


Nos pusimos bucólicamente bajo la sombra de los árboles, y conseguimos unas quince personas pendientes de la lectura.



















Con las típicas miradas raras de los transeúntes, Ángel Rodríguez comenzó la lectura de algunos poemas de su primer libro, Poesía para perdedores.




















Después, algunos participaron en la "batalla" y dimos paso a la lectura de Idea Vilariño, que hicimos de forma rotativa, para que todos pudieran participar.






























Por último, megáfono en mano, nos fuimos tan contentos con nuestra caja, a hacer una lectura callejera... Encontaréis más información aquí...

Poeta muerta: Idea Vilariño

Idea Vilariño (Montevideo, 18 de agosto de 1920 - idem, 28 de abril de 2009) poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente. Más en: Wikipedia



Otra vez más, pudimos contar con la lectura de nuestra poeta muerta gracias a Bel (Isabel Tejada), que nos recomendó algunos de sus mejores poemas.

Esta vez, lo hicimos en una lectura rotatoria, donde leyeron todos los asistentes (sí, incluso los mirones).

Ahora os dejamos algunos de ellos:
Cuando compre un espejo para el baño
Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decíme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.



Decir no...
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.


Después
Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.


El mar no es más que un pozo de agua oscura...
El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.

Los astros sólo son barro que brilla,

el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.

El mar no es más que un pozo de agua amarga,

a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.

La noche no es profunda, es fría y larga;

a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.


Mediodía
Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta...
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.